1860: la casa del pozo y el conejo
Un pozo de veinte metros bajo la escalera, dos casas cosidas por puertas interiores y un solar pagado con un conejo. La historia real de Cal Cot, tal como la guarda la familia.

La casa la levantó hacia 1860 Joan Isern Pallejà, nacido hacia 1836 y casado con Teresa Saladié Escoda, de cal Pep de Castelló. La familia venía de L'Arbolí, tierra adentro, y el pueblo siempre la llamó «cal Cot». De aquel primer Cot queda la foto junto a la chimenea, en la entrada.
El detalle que más gusta contar: como la Iglesia no podía vender las tierras, el solar se cambió por el precio simbólico de un conejo. Con un conejo empezó todo esto.
En realidad eran dos casas, cosidas por dentro con puertas que atravesaban la pared medianera. Aún se leen en la piedra: donde hoy está el colgador de madera había una puerta; el dintel de madera junto a la chimenea era la cuadra, donde descansaba la mula tras un día de trabajo.
Bajo la bóveda de la escalera hay, cegado pero intacto, un pozo de metro y medio de ancho y unos veinte metros de profundidad, excavado a mano. Daba agua a la familia, como el de la plaza del Pozo. La pequeña bodega bajo la cocina era la cisterna del agua de lluvia.
Los techos del salón son los originales: revoltones de caña, paja y barro entre vigas de madera — todo material de aquí. En el baño del primer piso, la hornacina de la pared de piedra, antiguamente pintada de azul, era la capillita de la familia: allí dejaban el candil encendido.
Entre 2018 y 2021 la familia la restauró entera: paredes picadas hasta la piedra del río Llastres y rehechas con cal hidráulica, la misma técnica con la que se ha consolidado el hospital medieval del pueblo. La casa tiene ahora cien metros cuadrados en tres plantas, y la misma paciencia de siempre.